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La respiración es una herramienta de medida de nuestro estado emocional y nervioso inigualable.

No necesitamos, si aprendemos a observar nuestra respiración,  de ningún otro instrumento para hacer consciente nuestro momento presente a nivel anímico y nervioso.

Cuando el estrado de estrés y/o ansiedad es elevado, lo primero que se altera de modo sistemático es nuestro ritmo respiratorio, y aunque no seamos conscientes de ello, nuestro cuerpo y en especial nuestro cerebro sí lo es.

Un órgano como el cerebro ocupa aproximadamente un 2% de nuestro volumen corporal, pero para sus funciones biológicas normales consume aproximadamente el 20% del oxígeno que respiramos. Así cuando la respiración es poco eficiente (rápida, superficial) el cerebro tiene sus propias medidas de emergencia.

Una de esas medidas es el suspiro, y si en alguna ocasión quieres comprobarlo presta atención a tu respiración a lo largo del día y podrás comprobar si en muchas ocasiones estás suspirando.

Con el suspiro nuestro organismo hace acopio de una mayor cantidad de aire en dicha respiración porque está necesitando mayor cantidad de oxigeno de la que le estamos aportando.

procesos de respiración

Otra de esas herramientas que utiliza nuestro cerebro para recuperar oxígeno de una forma rápida es el bostezo, al igual que el suspiro el bostezo le permite también hacer acopio a nuestro cuerpo de una mayor cantidad de oxigeno de forma rápida intentando así re-equilibrar los niveles necesarios del oxigenación en la sangre y en nuestro cerebro.

En muchas ocasiones cuando hablo con personas que tienen niveles altos de estrés o ansiedad y les pregunto como es su respiración me dicen precisamente eso, que sienten que suspiran con frecuencia a lo largo del día, y esa es una señal buena (a falta de alguna patología del sistema respiratorio por supuesto) de que estamos respirando inadecuadamente y nuestro organismo tiene la necesidad de regular la cantidad de oxigeno mínima para su funcionamiento.

Por todo lo anterior es tan importante que hagamos varias cosas:

Primero: Observa tu respiración, sin modificar nada; solo obsérvala para tomar conciencia de como se está produciendo en este preciso instante.

Segundo: Una vez que la hayas observado puedes empezar a revisar nuevamente este proceso respiratorio  y distinguir varias cosas como son:

La duración del proceso de inspiración y de la expulsión del aire. ¿Duran lo mismo o tienen distinta duración cada uno de ellos?

Tercero: Observa nuevamente el movimiento de tu respiración;  ¿lo notas más en el pecho o en la zona abdominal?, la respiración abdominal o la completa son mucho más beneficiosas para el organismo y sirven para aquietar la mente.

Cuando respiras de modo consciente, durante un período de al menos 5 minutos notarás que cada vez tu respiración se hace más lenta, y además más cómoda proporcionando un estado de relajación mayor.

Si te planteas durante al menos 1 semana realizar varias veces al día estos 3 procesos verás que tu respiración cada vez se hará más cómoda y podrás notar también una mejoría en tu estado nervioso.

Si tienes alguna duda puedes realizarme cualquier consulta que desees al respecto.

Espero que estas notas te ayuden a ser más consciente de tu respiración. Namasté.