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Estaba leyendo un artículo que daba consejo a aquellas personas que quieren aprender o enseñar yoga y que me pareció muy interesante porque lo compara con un hermoso texto “El viaje interior” a Ítaca, así que me sumo a su lectura y quiero compartirla con vosotros:

Carta a un principiante (y a algún aspirante a profesor)

“Solo quiero hablarle a esa persona que se siente atraída por el Yoga y se dispone a iniciar su camino. Le quiero decir que no se pierda la oportunidad de beneficiarse realmente del Yoga. Que se acerque a él con honestidad, con deseos de buscar y de buscarse. Que debe tener mucha paciencia y humildad, pero que cuanto más ponga de sí y más integre el Yoga en su vida, mejores frutos recogerá. Porque el Yoga le abrirá verdaderamente las puertas a la vida, al irle facultando para vivirla con libertad, consciencia y plenitud.”

Cuando emprendas el regreso a Itaca,
ruega que el camino sea largo,
lleno de aventuras, de conocimiento.
A los Lestrigones y los Cíclopes,
al irritado Poseidón, no les temas;
no hallarás tales cosas en tu camino
si tu pensamiento es elevado, si una sublime
emoción embarga tu espíritu y tu cuerpo.
A los Lestrigones y los Cíclopes,
al feroz Poseidón, no los encontrarás
si no los llevas en tu alma,
si tu alma no los pone ante ti.

Ruega que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que lleno de placer y alegría
entres a puertos vistos por primera vez;
detente en los mercados fenicios
y adquiere hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano,
y toda clase de perfumes voluptuosos,
todos los perfumes voluptuosos que puedas;
visita muchas ciudades egipcias
para aprender más y más de los sabios.

Ten siempre en tu mente a Itaca.
Tu meta es llegar allí.
Pero no apresures de ninguna manera el viaje.
Mejor que dure muchos años,
y viejo ya ancles en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que Itaca te dé riquezas.

Itaca te dio el hermoso viaje.
Sin ella no hubieras salido al camino.
Pero ya no tiene nada para darte.
Y si la encuentras pobre, Itaca no te ha engañado.
Tan sabio como has llegado a ser, con tanta experiencia,
ya habrás comprendido qué significan las Itacas.