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Hace algún tiempo ya que vengo arrastrando dolencias músculo-esqueléticas, esos típicos dolores que te alteran porque no puedo hacer una práctica normal de yoga, y tampoco puedo hacer una vida normal, ya que los dolores de espalda me lo impiden.

Desde hace algunos meses estoy haciendo recuperación ya que todo lo que tengo es dolencias musculares que me afectan al cuello y los brazos.

Debido seguramente a un exceso de trabajo o mejor dicho a un exceso de celo en la ejecución del mismo, y toda esa alteración muscular me hace reflexionar.

Ahora y por casualidades de la vida estoy recuperándome o intentándolo con una nueva fisioterapeuta que además de los dolores conocidos, está haciendo que descubra otro montón de desequilibrios musculares de los cuales no era consciente, y es que cuando nuestro cuerpo está mal en algún sitio el resto se encarga de hacer el trabajo y esfuerzos que esa parte enferma ha dejado de hacer o hace mal.

Pero esta amiga, Natalia López que tiene un centro llamado “Momente” (Movimiento y Mente), trabaja con un sistema de recuperación muscular diferente a todo lo que yo conocía hasta ahora, y que no era poco, ya que para mi desgracia he sido tratada en numerosas ocasiones por distintos profesionales de la fisioterapia, en las muchas dolencias de mi espalda.

Este método se llama RPG (Reeducación Postural Glogal) y en la terapia la paciente, o sea yo realizo una serie de movimientos coordinados con la respiración y ayudada por ella para el estiramiento y alineación de cada músculo.

Pues bien, con su ayuda estoy descubriendo el mapa de mi mente, ya que cada dolencia muscular es el resultado de una emoción y por lo tanto de una herida emocional que seguramente mi mente no ha sabido expresar de otro modo y lo hace a través de la somatización.

Cada herida de mis emociones, es una herida o dolencia muscular, y cada vez que estoy con ella me doy más cuenta de que es mi mente la que lesiona a mi cuerpo.

Ahora por mis lesiones musculares seguramente sería capaz de realizar la ruta y el plano de mis emociones.

Siempre decimos en yoga que nuestro cuerpo es el instrumento de expresión de nuestra mente, y por lo tanto también de nuestras emociones. Ya que la mente no sólo es la parte racional del pensamiento, sino que es fundamentalmente emociones.

Son las emociones las que dan lugar a nuestros pensamientos y los configuran, por eso estoy descubriendo cantidad de emociones que no sabiendo expresarlas de otro modo mi mente se ha encargado de llevarlas a heridas físicas.

Es como si mi cuerpo estuviese pidiéndome a gritos que escuche a mis emociones y desde luego ahora creo que empiezo a oírlas.

Es todo un trabajo nuevo, distinto, desconocido hasta ahora para mí, pero a la vez tremendamente interesante.

Es un nuevo viaje, a un rincón donde por intentar ser la mujer fuerte que todos ven, no había sabido llegar antes.

Como dije antes, por mis lesiones musculares, podría y puedo hacer el seguimiento de mis lesiones emocionales y en ese viaje estoy inmersa, un viaje que está resultando difícil, complejo, pero necesario.