Etiquetas

, , , , , ,


Es curioso lo que la mente humana puede hacer en esta fechas navideñas, estaba hoy en mi cocina pensando sobre todas las postales, mensajes o felicitaciones que se reciben en esta fechas y también estaba pensando cual realmente sería mi deseo no solo hacia mi misma sino hacia lo demás.

Es casi obligado por cultura que en estas fiestes desees lo mejor hacia los demás y hacia ti misma, pero me surgió la pregunta de como expresar ese deseo y convertirlo en palabras.

Lo que deseamos casi siempre es que los demás consigan aquello que quieren o que se merecen, pero en realidad la cuestión es:

¿Aquello que queremos es realmente lo que necesitamos?

Me refiero a que muchas veces deseamos cosas materiales porque creemos que con ellas tendremos la felicidad o algo que se le parece, pero muy pocas veces lo que deseamos es realmente aquello que nos dará la felicidad.

En realidad lo que deberíamos desearnos y desear a los demás es la capacidad y claridad mental para saber distinguir, para que nuestros deseos fuesen realmente sobre algo más profundo y es la necesidad que todos tenemos de paz interior, de equilibrio entre lo que somos y lo desearíamos ser.

Quisiera ser capaz de buscar entre mi mente que es lo que realmente necesito para estar bien conmigo misma y lo mismo para cada ser humano de este planeta.

Claramente vivimos en un tiempo y un mundo donde pocas veces buscamos lo importante y pocas veces nos planteamos que es lo realmente necesitamos en nuestra vida. La dinámica centrífuga lleva nuestra mirada y nuestro deseo casi siempre hacia fuera de nosotros mismos, y aunque si lo pensamos con serenidad nos damos cuenta de ello, es muy difícil evitar que todas esas turbulencias nos afecten y desvíen nuestra atención de lo que realmente necesitamos.

Además si nos paramos a pensar en el silencio de nuestro interior podremos darnos cuenta de la veces que elegimos las metas equivocadas, y aún así nos cuesta darnos cuenta y volver al centro.

Es como en la meditación, no importa los pensamientos que te invadan, debes dejar que pasen sin aferrarte a ellos y volver a tu centro de observación.

Esto mismo  deberíamos aplicarlo para nuestro quehacer cotidiano, no importa el ruido externo, debemos ser consciente de él, pero sin darle el poder de nuestra atención para así volver a nuestro centro y a este centro que nos permite distinguir entre lo que deseamos y lo que realmente necesitamos.

Por eso creo que mi deseo en estas fechas es:

!Que todos podamos distinguir con claridad que es lo que realmente necesitamos, y así no desearemos ningún otro gran regalo¡