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Una de las prácticas fundamentales de yoga es el control sobre la respiración, y éste se produce con la práctica de los distintos Pranayama.

Pero quisiera desde este blog hacer una llamada de atención sobre su práctica.

No todos los Pranayamas son aptos para su práctica por todas las personas; dependerá fundamentalmente del estado o la necesidad que cada individuo tenga en el momento de la práctica.

Esto lo digo, porque el otro día llegó una nueva alumna a nuestro centro que tenía problemas de ansiedad y déficit de atención, y nos comentó que ella estaba yendo a unas clases donde practicaban algunos tipos de respiración, así que la pregunta siguiente fue:

¿Qué tipo de respiración haz practicado?

Entonces nos explicó que le enseñaron a realizar la respiración con retención del aire, tanto con pulmón lleno como con pulmón vacío y la realizaba con los siguientes ritmos:

Inspira en 4 tiempos, retiene 16, expulsa en 8, y que cuando estaba muy alterada la retención la hacía en 10 o en 12.

Después de que nos contara esto, por supuesto entendimos que la práctica que estaba realizando era totalmente contraindicada para ella, al menos en estos momentos, ya que cuando una persona tiene problemas de ansiedad, lo primero que se le recomienda es que la respiración la debe realizar de una manera cómoda para su situación, y nunca forzar a una práctica con retención que lo que produce es un incremento de la ansiedad.

Cuando aparecen estados de ansiedad, lo que se debe hacer es intentar una respiración yóguiga o también llamada respiración completa; y esta respiración por lo general ya es bastante costosa en esos momentos.

Los ritmos respiratorios van completamente unidos a los estados mentales, por lo tanto lo que no se debe hacer es imponer al practicante unos ritmos respiratorios que le serán más perjudiciales para su salud.

La respiración es una práctica que requiere constancia, para llegar primero a realizarla de manera consciente, y segundo que la propia práctica vaya llevando al alumno a aumentar su capacidad respiratoria, pero desde la comodidad y no desde las metas que se quieran alcanzar.

La respiración bien guiada es uno de los instrumentos fundamentales para aquietar la mente, pero como todo instrumento puede ser bien o mal utilizado, todo depende de los conocimientos y experiencia del instructor.