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Cuando empecé a estudiar la filosofía del yoga, y de la meditación había una palabra que no alcanzaba a entender y que  su significado se asemejaba para mi entender  a renuncia. Esta palabra era ACEPTACIÓN.

Bajo mi punto de vista aceptar, tal y como me la explicaban era renunciar a la lucha por el cambio, o a la idea de mejora, porque la aceptación estaba siempre ligada a otra palabra que era SUFRIMIENTO.

Aún ayer después de una temporada de incertidumbre,  y sufrimiento comprendí a que se referían los yoguis cuando la aplicaban como medida para  evitar el sufrimiento.

Cuando te encuentras ante situaciones y acciones de personas cercanas, y que normalmente no se ajustan al concepto que tu tienes de cómo deben ser las cosas, sobreviene el sufrimiento personal, sobre todo cuando partes de la base que la idea que tu tienes sobre dichas situaciones es la correcta.

Estos días pasados, he estado en un período de análisis y reflexiones, y de repente, es como si mi mente hubiese alcanzado la claridad.

Estaba yo pensando, que debía hacer para  evitar el sufrimiento que algunas personas me producían sin ninguna intención por su parte, sino por ser tal como son, y como digo de repente se hizo la luz y comprendí aquello que no había alcanzado a comprender durante mucho tiempo.

Las personas que quiero no son las que me hacen sufrir,  el sufrimiento proviene de la no aceptación por mi parte de su forma de ser.

Casi siempre estamos intentando cambiar el mundo, y cambiar a los demás para ajustarlos a nuestros parámetros, pero la cuestión es justamente la contraria.

No puedes cambiar aquello que te rodea sin antes cambiar tu mismo. No puedes pretender que los otros cambien, sino que debes ser tu visión de las cosas la que debe cambiar.

Las personas que quiero no son las que me hacen sufrir, sino que es mi visión de las cosas las que me producen ese sufrimiento.

Mi descubrimiento consiste en que hay cosas que no van a cambiar porque yo quiera que cambien, las personas son como son, me guste  a mi o no.

Así que el proceso es el siguiente:

Valoro a las personas o situaciones bajo mis puntos de vista, como éstos no coinciden con lo que yo juzgo que debería ser correcto, sobreviene el sufrimiento.

Es entonces cuando se produce un cambio en mi valoración de las circunstancias, y es este cambio de visión el que me lleva a la aceptación de esta realidad, sabiendo que no es buena ni es mala, es diferente a lo que yo había pre diseñado en mi mente, y es entonces cuando comienza la aceptación, y con ella llega la calma.

En la teoría de la meditación se dice a menudo que permite ver las cosas tal cual  son, sin valoraciones, sin juicios y sin ser como nosotros queremos que sean; esto es la ACEPTACIÓN.