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El viernes tuve una clase muy gratificante, por varios motivos.

El primero era que como estuve un tiempo enferma no había impartido clases desde hacía bastantes días, y el reencuentro con la energía del grupo fue estupendo.

Segundo porque era un grupo pequeño pero con mucho interés en perfeccionar su práctica y eso me dio pié para que trabajaran utilizando la pared para realizar algunas asanas de una manera más específica y con la intensión de corregir algunos detalles de la práctica que habitualmente se realizan de forma incorrecta.

Cuando un practicante realiza sus primeras clases va aprendiendo a realizar las asanas mas sensillas, pero no por eso menos importantes, y cuando lleva un tiempo de práctica es como si se olvidaran que deben seguir prestando atención al cuerpo, a las sensaciones, y a la postura.

Así cuando en una clase general se practica el saludo al sol, muchos se olvidan de prestar atención a cada movimiento corriegiendo su postura, ya que con el paso del tiempo si no se está plenamente consciente, la práctica se automatiza y pierde su efectividad y corrección.

Por eso ayer, hice que las alumnas hicieran varias asanas básicas con ayuda de la pared.

Perro boca abajo

La primera de ellas fue el “Perro boca abajo” ó “Adhomuka swanasana” apoyando los talones en el rodapié para que fuesen conscientes del trabajo que empuje que deben hacer los muslos para estár activos, pero hice especial énfasis en la postura que deben adoptar los brazos, las manos, los hombros y el cuello.

Algunas de las cosas que frecuentemente hacen los alumnos es no prestar atención a la posición de las manos y los dedos de las manos en esta asana.

Así que lo primero fue explicarles que las manos deben estar situadas con una separación como mínimo del ancho de sus hombros, los dedos de las manos deben estar completamente separados, y la palma completamente apoyada en el suelo para así proporcionar un mayor empuje.

Desde ahí, lo siguiente en tener en cuenta es la postura de los antebrazos y brazos, y también aquí les expliqué que los brazos deben rotar hacia afuera, para permitir una buena separación de los hombros.

Este detalle es bastante difícil de conseguir al principio, lo sé por experiencia propia, por lo que les comenté que no importa que ahora fuesen capaces de conseguirlo.

Lo que sí quería que consiguieran es la percepción de cual es el movimiento que tendrían que intentar hacer y a que zona debían llevar la atención mental; porque sólo así y con la práctica es posible que el cuerpo vaya descubriendo la postura correcta y la activación correcta en cada asana.

Muchas de las alumnos me decían que este tipo de práctica les resultaba más duro de lo que al principio pensaban cuando yo lo estaba haciendo para enseñárselo y de lo que ellas habían creido.

Pero al final, les resultó muy gratificante porque descubrieron que aún tienen un campo enorme por descubrir cada día en su práctica, y que aún hay muchos matices nuevos que desconocen, pero que intuyen, y además ayer pudieron conocer el principio de ese gran descubrimiento que es sentir el cuerpo de manera consciente en cada movimiento, estando presente en cada sensación de deben buscar y mejorar en su práctica.