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Como ya dije en el anterior post, la semana pasada estuvo impartiendo un intensivo Narayani, mi inspiración en la práctica de yoga, y pude asistir a otra clase suya el miércoles, y como de costumbre en su clase siempre se ha producido un descubrimiento.

Pues como digo no dejo de aprender y de sorprenderme de lo que mi cuerpo me permite hacer y sentir durante la práctica de asanas.

Así que cuando nos indicó una variante que yo nunca había practicado, y que cuando ella la realizó me pareció sensilla y divertida, mi sorpresa llegó cuando la quise hacer.

Se me debió quedar una cara extraña y de incredulidad porque Narayani me preguntó que pasaba. Yo misma no me lo podría creer y os cuento.

Estando boca abajo tumbada en el suelo pretendía hacer una variante del saltamontes. Esta variante consistía en flexionar la rodilla derecha llevandola hacia un lado y apoyar la planta del pie derecho sobre el muslo izquierdo, manteniendo la pierna izquierda extendida, y así proceder a elevar la pierna izquierda con el pie apoyado en ella.

Hasta ahí todo bien, pero cuando quise tocar el muslo izquierdo con mi pie, resultó que mi pie no llegaba al sitio, es decir, la apertura de mi cadera en contacto con el suelo, no era lo suficiente como para que al flexionar la rodilla, la planta el pie tocara la otra pierna.

Para que os hagáis una mejor idea de la posición de las piernas, ésta debía ser igual que cuando haces Vriksasana (el árbol), pero en lugar de hacerlo de pie, lo haría tumbada boca abajo.

Y cuando Narayani me preguntó que pasaba, me salió del alma la contestación que fue la siguiente:

“No sé donde está mi pie, pero desde luego no soy capaz de acercarlo a la otra pierna”

Ya comprenderéis que se produjo una carcajada generalizada, incluyéndome a mi misma.

Y cada vez que aprendo algo nuevo me lleva a reconocer no solo mis limitaciones sino también la idea que de mi cuerpo tengo (muchas veces equivocada) y por supuesto esta era una de ellas, ya que como digo al estar tumbada y no tener una buena apertura de cadera, necesitaba colocar algo de altura bajo mi puvis, para permitir a mi rodilla que hiciera la flexión adecuada para lograrlo.

Es maravilloso seguir aprendiendo.