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Acabo de leer un artículo en un blog que no os lo podéis perder.

Resulta que desde que en la adolescencia mi cuerpo empezó a cambiar y a desarrollar sus nuevas formas, por decirlo de algún modo la naturaleza fue generosa con mis glúteos y caderas, motivo por el cual, durante mucho tiempo fue una fuente de complejos, que arrastré como digo durante mucho tiempo.

Y todo comenzó a cambiar cuando empecé a practicar Ashtanga, porque aunque os pueda parecer increíble, con este estilo de Yoga todo mi cuerpo empezó a cambiar de nuevo.

Mis caderas aún anchas ya no son tan descompensadas en relación al resto del cuerpo, también mis glúteos comenzaron a remodelarse.

Es decir, de pronto un día me miré frente al espejo de perfil y aquella imagen que yo siempre veía de un CULO ENORME, había desaparecido. Ya no estaba.

Desde entonces comencé a apreciar mi cuerpo y a verlo de modo diferente. Ahora estoy muy orgullosa de él, y a pesar de haber cambiado casi radicalmente como digo, no me olvido que sigo teniendo unos glúteos grandes pero ahora los identifico como algo que quiero y acepto.

Pero como digo hace ya tiempo que perdí los complejos, además de porque mi cuerpo se fue compensando, porque el cuerpo que tengo es el mío y es lo que hay.

Me permite vivir en él y por fortuna encima es bastante sano, y todos los defectos que tengo y que son algunos, soy consciente de ellos, son míos, y además son únicos.

Recuerdo una broma que hacía cuando alguien se refería a él que en Argentina cuando alguien tiene buena suerte tienen una expresión que es “Que culo”, por lo que yo la utilizaba diciendo que no era que tuviese mucho culo, sino que lo que tenía era mucha suerte.

Y como digo hoy cuando leí este artículo, resulta que además la naturaleza me regaló muy buena salud y yo sin enterarme.

“Que se mueran los complejos”