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Hoy, después de una semana que comenzó el encuentro de Semana Santa, la verdad es que pensando en que escribir solo se me ocurren algunas cosas que me llenaron de alegría durante el encuentro.

Primero decir que vinieron practicantes de yoga de muchos lugares como por ejemplo: Cáceres, Toledo, Madrid, León, Calahorra, Asturias, Portugal, además de personas de Coruña, Santiago, y otros lugares de Galicia, pero no quiero dejar de mencionar a 3 amigas que venían de Camariñas.Foto Semana Santa 2008

El encuentro fue muy agradable, ya que había en las clases y charlas una energía positiva de grupo. Cada uno de ellos tenía su nivel de práctica unos mucho otros casi ninguno, y otros era la primera vez en su vida que practicaban yoga.

Yo lo que intenté trasmitir es la alegría y disfrute de mi práctica personal aplicada a mis clases como profesora, porque creo que cuando amas y te sientes a gusto con alguna actividad, aunque seamos conscientes o no, ese amor se trasmite.

Durante el encuentro muchas veces se dividieron los grupos de práctica, o bien por nivel de practica, o por estilo de yoga, así que un día dí yo una clase para alumnos que en ese momento decidieron que querían profundizar en la práctica de algunas asanas.

Como ya dije en más de una ocasión, durante la práctica no es importante hasta dónde llegues, sino como lo haces, con lo cual “NO VALE TODO y no vale de CUALQUIER FORMA”.

Así que les dije que si tenían interés en alguna asana en especial que tuviesen dificultad en practicarla la podíamos estudiar en dicha clase.

Y fue estupendo, porque hubo muchos alumnos que se interesaron en alguna asana en concreto, que yo expliqué de manera más minuciosa y profunda, y que todos practicaron cada vez dicha asana para observar y sentir la diferencia entre como ellos la hacían y con las modificaciones que yo les iba proponiendo.

Esto dio una energía a la clase que fue fantástica y la recuerdo con especial cariño, porque la que a priori iba a ser una clase más suave, con la práctica de las asanas que los alumnos pidieron resultó ser una clase intensa en trabajo y energía de grupo.

Los alumnos no solo fueron practicantes, sino artífices del curso de la clase y eso crea una magia especial que desde luego se queda grabada en la memoria ya que no muchas veces sucede.

Así que solo me queda darles las gracias, por su energía, por su actitud positiva y de participación, su generosidad en la práctica y en la entrega a los nuevos conocimientos y nuevos o diferentes puntos de vista.

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