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autoconocimientoCuando empecé a practicar yoga, mi cuerpo era eso una masa homogénea, sin diferenciar.

A lo largo de los años de práctica, con las asanas fui descubriendo que cada parte de mi cuerpo tenía energía propia y movilidad independiente y sensaciones independientes.

Además fui identificando mis estados de ánimo a través de mi cuerpo, es decir cada estado de mi mente se transfiere a una postura de mi cuerpo y a unas sensaciones y a una rigidez o elasticidad.

Además la práctica también me fue enseñando que mi cuerpo me hablaba de mi estado mental y físico; es decir mi estado físico dependía mucho de mi estado mental. Por supuesto esto antes no era capaz de escucharlo porque todas estas sensaciones y señales de mi cuerpo son sutiles y si no estás preparado y educado no eres capaz de apreciarlo.

El cuerpo nos dice infinidad de cosas que la mayoría de las veces pasan desapercibidas y que cuando aprendes a escucharlo y a cuidarlo te reportan un gran beneficio porque también aprendes a respetarlo y a conocer tus límites.


Y aunque muchos no lo saben es tan importante reconocer los límites de nuestro cuerpo porque eso nos permite cuidarlo, mejorarlo, y al mismo tiempo avanzar en el autoconocimiento interior y seguir aprendiendo y descubriendo cosas nuevas.

Ahora sé cuando mi cuerpo necesita que le dé un especial cuidado y mimo, y también sé cuando está tan bien que lo que necesita es una actividad mucho más intensa.

Estos días estoy convaleciente de una bronquitis, faringitis y gripe, como casi la mitad de los españoles y ayer por primera vez después de 10 días volvía a practicar yoga.

Mi cuerpo como es sabio desde luego no podía hacer lo hacía antes de esta etapa gripal, y como sé cuando debo parar lo que he hecho en la clase ha sido adaptar las asanas a mis posibilidades del momento presente.

Pero he aquí que mis compañer@s de clase suelen mirar para mí cuando estoy de alumna para seguirme en lugar de atender lo que dice el profesor, así que cuando lo necesité paré, o hice las adaptaciones, y lo que no fue sorpresa para mí pero sí para el profesor es que ell@s hacían lo que me veían hacer a mí y no lo que debían.

Yo estaba escuchando a mi cuerpo y respetándolo, sin importarme lo que pensasen los demás en ese momento. Pero los demás no estaban haciendo lo mismo.

Yo hace tiempo que aprendí que no necesito aparentar lo que no soy, y que no necesito dar ninguna imagen de mí distinta de lo que soy en cada momento, así que cuando me equivoco no me importa, ni tampoco me importa ser juzgada por los demás, por lo que en general soy bastante feliz conmigo misma y con mi cuerpo.

Pero sin embargo, sí se que no es lo común, que los demás esperan de mí que esté perfecta y cuando creen que no lo estoy entonces se desconciertan, pero en el fondo lo que no saben es que su desconcierto no se debe a que yo hago o dejo de hacer sino porque aún no están acostumbrad@s a escuchar al cuerpo.