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El otro día estaba comentando con una amiga que cuando una mujer llega a la edad de los 50, resulta que tiene que aparentar tener menor edad, porque un hombre de 50 en la sociedad actual es un “tipo interesante”, pero una mujer “cincuentona” la expresión ya lo indica es como que entra en una edad poco atractiva para los otros de hecho la palabra tiene una acepción despectiva.

Y ésto es verdad, pero ella me dijo, uno se puede operar la cara, las orejas, los labios, todo lo que tu quieras, pero “El alma no se opera”, puedes aparentar la edad que quieras, pero tus experiencias vitales siguen estando ahí.

Y le contesté que yo también conocía algún caso de personas que físicamente están estupendamente incluso con 60 años, y que quieren por supuesto aparentar menos, pero su experiencia resuma por los cuatro costados.

Cuando hablas con ella, su carácter es el de la persona que ha vivido, y mucho. Que además con su edad está casi devuelta de todo, es decir, aunque a veces yo proponga hacer cosas que para mi serían nuevas, y nuevas experiencias, ella ya las ha vivido y le han dejado huella, y seguramente más profunda de lo que le hubiese gustado.

Por eso creo que más importante que tener una figura interesante y un cuerpo hermoso y joven, es muy importante como vives la vida, como aceptas los acontecimientos buenos y malos que a todos nos tocan vivir, porque todo lo que sucede a nuestro alrededor deja huella, y desde luego que siempre van a suceder experiencias profundamente desagradables, pero debemos tratar de juzgarlas, con la perspectiva del tiempo como una ocasión que tuvimos en la vida para hacer de algo malo una experiencia de la cual aprender y sacarle la lectura positiva.

Seguramente si alguna lector@ tiene esa edad, dirá que soy bastante ilusa, pero la verdad es que si no tienes ilusión es cuando algo de muy dentro de ti empieza a envejecer, aunque no se tenga edad para ello.