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A veces se confunde la humildad con la falta de autoestima, y nada más lejos de la verdad.

Hace muchos años una profesora me dijo que “el hombre sabio era humilde y bueno, ya que el que es sabio está más allá de la maldad porque su comprensión y compasión lo abarcaba todo y por eso mismo era sabio.”

A menudo me pregunto porque los hombres inteligentes se vuelven vanidosos, y en alguna ocasión hablando de ello, la respuesta que alguno me dijo es que la gente paga miles por ir al psicólogo para mejorar su autoestima, así que según esta persona su falta de humildad es debida a que no tiene problemas de autoestima.

Bajo mi punto de vista nada más lejos de la verdad.

El ser humilde no implica en absoluto una falta de autoestima, sino más bien al contrario.

La humildad es una cualidad difícil de practicar, y viene desde la comprensión de que aunque tengas muchos conocimientos intelectuales, eso no te hace superior al que no los tiene, sino que deberías considerar que tu obligación es compartir esos conocimientos con los demás, desde la comprensión que las otras personas a lo peor no han tenido la oportunidad o la suerte de saber lo que tu sabes.

Además la humildad no sólo es difícil de practicar hacia los demás sino que creo que es aún más difícil de practicar hacia uno mismo.

Que significa para mí la humildad hacia ti mismo.

Pues la humildad consiste en el reconocimiento

Primero que no eres la perfección hecha persona.

Segundo que además tienes unos límites no solos físicos sino de razonamiento que están condicionados por tus filtros socioculturales, y por esto tus razonamientos hacia ti mismo y hacia los demás son y serán absolutamente subjetivos, y desde esa subjetividad sólo puedes apreciar aquello que tu visión te permite, pero que por supuesto siempre es una visión limitada y sesgada por muy inteligente que seas o por muchos conocimientos y estudios que tengas.

Por eso siempre que emites un juicio de valor hacia ti o hacia los otros ten en cuenta que tu juicio de valor es sólo una parte de la verdad, y que existen tantas verdades como personas.

Yo tengo una autoestima bastante elevada, pero ello no me lleva, porque no lo permito a considerarme más que nadie en ningún aspecto de la vida.

El poseer unos conocimientos elevados de algunos campos, no es óbice para que desprecie a los demás porque no los tienen, o porque no son ni serán capaces de tenerlos.

Y te preguntarás a que viene todo ésto?

Pues a que cada vez me molestan más aquellas personas que por sus capacidades o conocimientos, menosprecian a los demás, considerándose superiores a todo el mundo, y porque además cada vez me encuentro con más gente que confunde el conocimiento con la superioridad sobre otros individuos.

Así que por favor, cuando creas que eres superior a otra persona, hazte un favor, párate, analízate, y sé humilde; verás que es mucho más enriquecedor y que además serás capaz de apreciar y aprender de esa persona muchas cosas que te perderás de la otra manera.