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Al final de una clase siempre doy la relajación final y procuro que el relax dure al menos 10 minutos, aunque la clase haya sido suave o intensa.

Creo que el momento del relax es fundamental para la comunicación entre la mente y el cuerpo.

Tanto es así que además procuro hacer diferentes tipos de relajación en cada clase para que los alumnos no automaticen el recorrido del cuerpo y el proceso de la relajación.

Para mí como practicante es un momento íntimo, ya que me permite como dije antes entrar en contacto con mi cuerpo y también observar cómo está mi mente en dicho instante.

Me permite también agradecerle a mi cuerpo y a todo mi organismo el trabajo de las asanas.

Me permite enviarle un mensaje de bienestar a mi cuerpo y a mi mente, y a través de éste mensaje hacer que todo mi organismo se recupere y estabilice en sus funciones.

Me permite la calma y el silencio y el estar absolutamente compenetrada conmigo misma.

El momento de la relajación tan íntimo me parece, que por ejemplo cuando estoy como alumna, el proceso de finalizar la relajación, aunque el profesor esté diciendo que extendamos los brazos hacia atrás para volver a recuperar la movilidad, en función de cómo esté, este proceso lo hago más o menos lento, o sencillamente no lo hago variándolo por girarme lateralmente e ir sentándome de modo muy consciente, sin perder ese estado de bienestar satisfacción física, mental y de comunicación interna.

De verdad me gustaría que en algún momento tuvieses la oportunidad de practicarlo.