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Sirsásana fue la asana más difícil para mí, hasta que conseguí realizarla sin ayudas casi siempre acababa con el cuello mal, con contraturas debido al esfuerzo indebido que hacía en ella con la cabeza y el cuello, ya que yo ponía todo el peso en el apoyo de mi cabeza, y mis antebrazos apenas hacían nada.

Hasta que un día durante un intensivo que hize con Narayani donde fui paso a paso haciendo lo que ella nos indicaba, y no se como pero sucedió el milagro, estaba sobre mi cabeza, yo sola y sin apoyarme en ningún sitio.

Tanto es así que como mi marido estaba también en el intensivo le dije, grábame, porque esto tendré que probarlo, hasta que no lo vea no me creeré aún que puedo hacerlo yo sola.

Y ayer, durante una clase en la que estaba como practicante, hicimos ardha supta kurmásana (media postura de la torturga durmiente), y una compañera que estaba a mi lado, por primera vez fue capaz de llevar sus rodillas por detrás de sus hombros, y cuando estaba en la asana me miró y me dijo, “Esto es para foto”, sino cuando se lo cuente a mi madre no me va a creer que pude hacerla.

Esto es lo que hacemos muchas veces cuando por fin una asana que se nos resistía conseguimos hacerla, es tanta la satisfacción del momento, que quisieras una foto, como harías con cualquier momento importante de tu vida “recordarlo” .