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Como continuación del Post (I) te contaré otra experiencia que tuve con otro alumno, en éste caso es hombre, y lo señalo porque curiosamente la mayoría de practicantes de yoga son mujeres, y no entraré ahora a analizar esta estadística.Pues bien, Juan por darle un nombre, que no es real para respetar su identidad e intimidad, cuando empezó el primer día en la clase de principiantes de Yoga, me comentó que tenía problemas de ansiedad y que era incapaz de estar quieto, ya que ésto le producía aún mayor agobio e incrementaba los síntomas.

Así que cuando hicimos la relajación que generalmente se realiza acostado sobre la esterilla, sabía que para él esto sería muy incómodo, así que le propuse que en lugar de tumbarse, se sentara con la espalda apoyada en la pared, y que con total libertad si lo necesitaba, que se moviese intentando hacerlo de manera suave.

En lugar de cerrar los ojos, que sería otro inconveniente para él, los mantuviera abiertos si lo deseaba, en definitiva que con toda libertad mantuviera una postura cómoda, muy cómoda física y mentalmente para él en aquel momento….