Equilibrio mental y físico


Esta semana comencé nuevamente con mi práctica diaria (ya se acabaron las vacaciones), y fue físicamente una semana intensa ya que mi cuerpo estaba acostumbrado en el mes pasado sólo a una práctica de 2 veces a la semana.

Además la práctica diaria tuvo una intensidad importante, pero esta intensidad me llevó a descubrir lo siguiente:

En la práctica de cualquier asana si consigues el equilibrio de tu cuerpo en ella, el cuerpo pierde su peso y las presiones en toda sus formas físicas se equilibran, así como la tensión mental que se puede producir cuando mantienes una asana.

¿Y te preguntarás por qué?

Bueno cuando mantienes una asana, (unas más que otras por supuesto) si tu cuerpo no está bien equilibrado, comienzas a sentirte incómoda, y entonces también tu mente comienza a molestarte, porque lo que quieres cuando estás incómoda es cambiar tu postura para evitar la incomodidad como es lógico.

Y los pensamientos de: cuando se acaba, cuando cambio, necesito cambiar, me duele aquí o allá, empiezan a bombardearte.

Es entonces cuando comienzas a perder la concentración y también el disfrute de la asana en toda su amplitud, porque empieza la lucha mental y física con la postura.

El diálogo mental que se produce es: tengo que aguantar, puedo hacerlo, si los otros pueden yo también, no puede ser menos que mi compañero de al lado……. etc., y es entonces cuando la postura pierde sus beneficios porque estás más pendiente de todo que de tu propio cuerpo y la serenidad de tu mente también se ha perdido.

Por lo tanto cuando practiques cualquier asana, busca el equilibrio físico. Sólo cuando todos los apoyos de tu cuerpo en contacto con el suelo están equilibrados, se produce esa magia, la que te permite tener un estado mental adecuado, una respiración adecuada, un nivel de equilibrio mental y físico que para mí es incomparable y es lo que me permite disfrutarla intensamente.

Además es sólo entonces cuando la asana se transforma en una verdadera y profunda meditación, tu mente pierde el bombardeo constante de pensamientos, solo estás presente en ella, sin prisa, sin sufrimiento, sin nada ajeno a la asana y al equilibrio de tu mente.

Obsérvalo la próxima vez que practiques y podrás descubrir tus propias sensaciones.

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3 comentarios

  1. Vincent

     /  24 septiembre 2007

    Muy a menudo, en la práctica, los que estamos iniciándonos en el camino del yoga, acostumbramos a practicar las ásanas que más fácilmente realizamos, y dejamos un poco de lado aquellas que nos sientan incómodas, o que nos cuestan más. Es algo curioso, y que podemos observar en muchos niveles de la vida. Esa tendencia que se tiene hacia la comodidad, por decirlo de alguna manera. ¿Acaso no debiéramos profundizar en esas ásanas que más nos cuestan, para escuchar entonces el cuerpo, el ser, y no el parloteo constante de nuestra mente, nuestro ego?

    Namaste

    Vincent creo que efectivamente por comodidad damos preferencia a las asanas que nos son mas fáciles, pero creo que es un buen punto de partida el reconocer cuales no practicas, y lo digo por sí debes poner más hincapié en ellas, y observar por que no te sientes cómodo y buscar los ajustes para poder realizarla disfrutándola.

    Recuerda el principio de todo cambio es el reconocimiento de aquello que queremos cambiar.

    Namaste.
    Victoria

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  2. Hola Dafne, desde luego practicar por la noche no es malo, yo siempre lo hago a última hora, lo de practicarlo en la oscuridad, creo que puede hacerte perder la corrección de la asana en cuando a la colocación del cuerpo ya que a veces aunque creemos que estamos alineadas cuando miras para tu pierna o tu hombro te das cuenta que no está donde tú creías que estaba, pero es cuestión de gustos.

    Namasté

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  3. Dafne Gorostieta

     /  13 septiembre 2007

    Hola.

    Es verdad lo que dices.
    Yo practico Hata Yoga, casi a diario, y por uno o dos días que no lo haga, me es dificil relajarme en la postura.

    También me sucede que si no estoy totalmente relajada y controlando mi respiración, principalmente las posturas del arado y la pinza de pie, me producen malestar en la espalda, así que primero me concentro y relajo aproximadamente media hora, y entonces al hacer las asanas, las disfruto muchísimo.

    En lo que tengo duda es en lo siguiente:

    ¿Es negativo el practicar yoga en la oscuridad y por la noche?

    Es que en el día o la mañana me es dificil por la escuela entro a las 6:30 a.m, y me acuesto un poco tarde, pues las sesiones que hago duran como 2 o 2 horas y media.

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